La economía de la colaboración y los modelos de consumo colaborativo

Por Mar Abad 

del web http://manuelgross.bligoo.com/20120416-la-economia-de-la-colaboracion-y-los-modelos-de-consumo-colaborativo

No es nada que no haya pasado antes. Más bien, es algo milenario. Compartir está en la esencia de las personas. Pero hay un modelo económico, que en su versión más descarnada, no quiere oír hablar de ello. El capitalismo, en su voracidad, no soporta que un producto sea usado por más de un individuo. Mejor que cada uno tenga el suyo propio. Mejor que esté guardado en un almacén a que otro lo utilice.

 

Pero lo mejor, lo mejor de todo, es que una persona compre un artículo y no lo vuelva a usar jamás. Que lo tire. Que haga crecer las bolas de basura que este planeta no sabe cómo digerir y que compre uno nuevo.

 

Y si algún descerebrado se esmera en cuidar un producto para utilizarlo mucho tiempo, ya se encarga el fabricante de no darle tregua. El documental Obsolescencia programada alertó a la población de que muchos productos se fabrican con la intención de reducir su vida útil. Es la forma de asegurar un consumo continuo en el que la bestia sigue alimentando su gula.

 

La cosa le funcionó un tiempo pero hoy hace aguas por todos lados. Millones de ciudadanos de todo el mundo buscan y proponen modelos alternativos. Piensan en una economía que recupere los conceptos de compartir, colaborar, reutilizar, reciclar. Nada que no se haya hecho antes. Algo milenario, más bien.

 

Llaman a estos modelos economía de compartir, economía de la colaboración, consumo colaborativo… Unos lo hacen por ideología y otros por necesidad. Pero su impacto crece cada día en muchos países.

 

El popular business angel Ron Conway habló de este tipo de conducta como ‘megatendencia’, según una de las webs de referencia de consumo colaborativo, Shareable (Sharing by desing). Y su impacto en la economía global no solo se ha dejado notar en la cantidad de dinero que empiezan a mover las compañías basadas en consumo colaborativo. También lo ha hecho en la reducción de emisiones de carbono y residuos sólidos, el dinero ahorrado, las nuevas relaciones que se están creando y un mayor acceso de los ciudadanos a recursos que de otra forma no podrían disfrutar.

 

Dos puertas: la empresarial y la social 

 

Dos motivaciones impulsan el consumo colaborativo. Una, social. “Muchas personas crean estos modelos para compartir. El uso es gratis y hay un fuerte componente de socialización. El rendimiento económico no es importante. Es gente que llega desde el procomún y el cooperativismo”, explica Albert Cañigueral, fundador de la plataforma Consumo Colaborativo. Dos, empresarial. “Hay compañías que basan su actividad en modelos de consumo compartido. Ven aquí oportunidad de negocio y se centran en la parte más económica. Muchas de esas firmas ya son rentables y algunas en EEUU han salido a Bolsa”, continúa. Dos modalidades que, según Cañigueral, “se complementan”.

 

Una de las empresas más conocidas de la primera versión es CouchSurfing. La comunidad online se presenta como un espacio para “conocer nuevas personas de todo el mundo y compartir una comida, una aventura o un hogar”. La plataforma, nacida en 1999, cuenta con más de tres millones de usuarios. Los coachsurfers se conocen a través de la web y así encuentran sofás (couchs) donde quedarse a dormir cuando visitan una localidad. Las estancias no son remuneradas. El sistema se basa en invitación, confianza y un sistema de reputación.

 

Este servicio, en la modalidad empresarial, lo ofrece, entre otras, la popular Airbnb. La compañía gestiona una red global de alojamientos que ofrecen residentes a cambio de un pago.

 

La tecnología genera confianza entre dos personas a cien mil kilómetros…

 

La historia guarda ejemplos de sociedades que basaron el grueso de su economía en compartir. Pero la cosa no abarcó un radio extenso. La novedad esta vez es que el ámbito de actuación pone su límite solo allí donde no llega la Red. El espacio para compartir es el planeta. Y nada tiene de extraño porque Internet, al fin y al cabo, nació con la misión de compartir.

 

… y construye entornos seguros

 

“La tecnología ha permitido que haya seguridad entre los usuarios. En CouchSurfing, por ejemplo, las personas tienen que cuidar de su reputación porque es lo que hace que le inviten a hospedarse en una casa”, indica Cañigueral.

 

Muchas plataformas exigen que el perfil de un usuario vaya ligado a su cuenta de Facebook para verificar su identidad y, a menudo, se utilizan sistemas de reputación donde todas las personas que forman la comunidad pueden dar una opinión sobre las demás en función de las relaciones que mantienen.

 

Esta fórmula, evidentemente, tiene sus agujeros. Pero el uso, como siempre, lo está perfeccionando. Un incidente que ocurrió en el servicio de Airbnb dio lugar a que la compañía incorporara una página de seguridad. El apartamento que había puesto en alquiler una mujer a través de esta plataforma quedó destrozado por sus inquilinos y la firma no lo gestionó ni con rapidez ni eficacia. En un espacio interconectado donde cualquier persona puede relatar su experiencia a una audiencia potencial de 2.000 millones de individuos, las corporaciones no pueden permitirse el lujo de cometer demasiados errores.

 

El último episodio en la historia del consumo colaborativo

 

En épocas de crisis, el uso compartido “aporta muchas soluciones para que con menos dinero puedas tener los mismos servicios que antes. Además, esta opción está cobrando fuerza por una cuestión ecológica. Estamos consumiendo una Tierra y media cada año. Esto es insostenible”, comenta el fundador de Consumocolaborativo.com. “La crisis de 2008 hizo resurgir la idea de compartir”.

 

Había ya algunos proyectos que pretendían fomentar el uso compartido de vehículos, hogares y otros productos y servicios. Un artículo de Tech.li titulado From Airbnb to Zaarly: A Short History Of Collaborative Consumption Startups sitúa a Craigslist (intercambio de productos y servicios, venta, trabajo, relaciones personales…) en los inicios de esta tendencia en EEUU. Nació en 1995 y cuatro años después apareció Couchsurfing. En 2000 surgió ZipCars, una plataforma para compartir coche basado en un modelo europeo, y en 2007 llegó la web para la compraventa de libros usados Chegg.

 

Un año después la crisis arañaba más que nunca y este tipo de plataformas afloraba sin piedad. Entre ellas, Recycled Bride (compraventa de vestidos y complementos de novia de segunda mano), Airbnb (alojamiento en casas), TaskRabbit (una comunidad donde los usuarios publican una tarea, como montar un mueble o recoger un paquete y el precio que ofrecen a la persona que quiera llevarla a cabo.

 

En la gestión de oferta y demanda está la mediación de la plataforma para garantizar la seguridad de los usuarios y que los pagos sean justos), Rent the Runway (alquiler de trajes de gala, ropa de diseñadores, complementos de lujo…), Taxi2 (taxi para compartir desde el aeropuerto a la ciudad, con la colaboración de la empresa Virgin Atlantic), LooseCubes (locales para compartir oficina), Zaarly (plataforma para el móvil en la que los usuarios pueden comprar y vender bienes y servicios a personas que viven en una misma comunidad), Getaround (plataforma a través de la cual una persona alquila su coche, cuando no lo está utilizando, a una comunidad de conductores registrados que han demostrado ser de confianza), ThredUp (intercambio de ropa de niños), Segundamanita.com (intercambio de juguetes), ebookfling (intercambio de ebooks) o Intercambia.org (plataforma malagueña que promueve intercambios culturales de jóvenes de distintos países).

 

Una de las grandes ideólogas de este movimiento es Rachel Botsman. En su libro What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption (Lo que es mío es tuyo: El nacimiento del consumo colaborativo) habla del poder de la colaboración y de compartir a través de la tecnología y de cómo todo ello acabará cambiando los negocios. El pensamiento de la fundadora de la consultoría de innovación Collaborative Lab se resume en esta frase: “Estamos ante una revolución en la forma en la que concebimos la propiedad”.

 

Un cambio nada baladí también para la revista Time que, en un artículo de marzo de 2011 titulado Diez ideas que cambiarán el mundo, incluyó el consumo colaborativo entre sus “mejores propuestas para arreglar los peores problemas, desde la guerra y la enfermedad hasta el paro y el déficit”. Y uno de sus periodistas, Bryan Walsh, escribía en otra información que “algún día miraremos al siglo 20 y nos preguntaremos por qué comprábamos tantas cosas”.

 

Diseños para durar…

 

Dice Cañigueral que está surgiendo en el diseño una tendencia opuesta a la obsolescencia programada. Muchos diseñadores están trabajando “con un interés opuesto”. “Su filosofía se basa en que los productos sean duraderos y sean ajustables para que lo puedan utilizar varias personas o lo pueda usar un niño en su etapa de crecimento”, explica el editor del blog Consumocolaborativo.com. “Hay muchas personas experimentando en el diseño y fabricación de artículos para que duren mucho tiempo. Es la base del diseño sostenible. Es la única forma de evitar la aparición de más residuos”.

 

Cañigueral menciona, por ejemplo, frigoríficos que incluyen varios espacios diferenciados para que puedan ser utilizados por distintas personas que viven en un mismo piso, o bicicletas ajustables y expandibles para evitar la compra de varias bicis para un único niño en su etapa de crecimiento. Así lo hace Grow Bikes, del diseñador catalán Alex Fernández Camps, o Kilobike, del grupo de diseño Seed de Kilo Design. Fernández Camps habla de Grow Bikes como “una apuesta personal…, una de esas cosas que simplemente salen como a uno le gustaría… Una suerte”. Y asegura que “mientras hacía el proyecto, sufría por que se acabase y por encontrar un proyecto con el que disfrutar tanto”.

 

¿Y si comparto mi lavadora?

 

La plataforma Consumo Colaborativo tiene una labor fundamentalmente divulgativa, según su fundador. “Faltaba material en español sobre este modelo. Casi todo lo que se ha escrito está en inglés y francés. Nosotros capturamos las piezas más interesantes y las traducimos para el mundo hispanohablante”, especifica. Pero, además, en su página hacen propuestas para fomentar el uso común de bienes y servicios. En un artículo reciente, titulado Comparte con tu vecino: wifi, lavadora y comida, presentan estos tres proyectos.

 

La Machine du Voisin. La lavadora, en un hogar, suele pasar mucho más tiempo en reposo que en funcionamiento. Y la opción de la lavandería no siempre está en un lugar próximo, ni es barata, ni es una experiencia agradable. Un estudiante de Lille, en Francia, ha creado esta comunidad online para que los vecinos de un mismo barrio se encuentren a través de esta plataforma para compartir el uso de lavadoras y, de paso, se conozcan entre ellos. El precio por lavado oscila entre 2 y 4 euros, en la mayor parte de los casos, porque el objetivo no es lucrativo. La intención es cubrir los costes originados por el uso del electrodoméstico.

 

SuperMarmite. En esta comunidad se reúnen usuarios que están cocinando y usuarios que quieren comprar un plato cocinado por algún vecino porque no tienen tiempo o no saben cocinar. El francés Olivier Desmoulin creó esta comunidad en mayo de 2010 y en la actualidad tiene casi 8.000 seguidores en Facebook.

 

Wifis.org. Esta comunidad reúne a personas dispuestas a compartir su wifi con sus vecinos a cambio de “una cerveza” (ese es su lema), un pago mensual o absolutamente nada. Esta propuesta, en la que cada miembro renombra su wifi como wifis.org/loquesea, es una forma de sistematizar y hacer reconocible las redes que muchas personas están dispuestas a compartir con sus vecinos. “Para estar a salvo de posibles problemas legales”, explica el artículo, “wifis.org únicamente facilita el contacto. El acuerdo al que lleguen los usuarios queda al margen de wifis.org”.

 

Cañigueral va publicando información sobre consumo compartido desde julio de 2011. Su idea inicial no era crear una plataforma para impulsar esta actitud. Eso vino después. Lo primero fue un documento en el que proponía un nuevo modelo socioeconómico que empezaba así: “La sociedad de propietarios, el hiperconsumo y el diseño para la basura son simplemente insostenibles”. Redactó después todo un argumentario, durante 19 páginas, que acaba así: “Las cosas son solo cosas. No te apegues demasiado a ellas”.

 

10 April, 2012 | 07:26 | Historia de Mar Abad

 

Acerca del autor | Mar Abad

 

Mar Abad es redactora jefe de Yorokobu y subdirectora de Ling. Puedes seguirla en @marabad

 

Nos gusta la innovación, la inspiración, las tendencias, las aventuras de los emprendedores… Y, en definitiva, la creatividad y todo lo que nos haga aprender y pasarlo bien. Yorokobu habla de todas estas cosas.

 

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Emprender a los 50

Parece que los emprendedores, sobre todo los del mundo digital, son sólo jóvenes brillantes con sed de éxito. Pero cada vez más profesionales con mucha experiencia deciden probar suerte por su cuenta.

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Lejos de los estereotipos de la televisión, del cine o incluso de Internet, los emprendedores no son sólo jóvenes con ganas de comerse el mundo. La experiencia también un grado. En Estados Unidos, la mayor parte de los empresarios de éxito en los sectores de más rápido crecimiento montan sus compañías con los 40 años ya cumplidos. Y no lo hacen por necesidad, la mayoría, según un estudio de la Universidad de Duke, afirma que lo que quería era dejar su compañía y trabajar por su cuenta.

En España, los profesionales de más de 50 años que se convierten en empresarios cada día son más. Según el informe Global Entrepreneurship Monitor 2011 (GEM), los mayores de 45 años han puesto en marcha el pasado año más de la cuarta parte de las nuevas empresas (26%), mientras que un año antes habían sido el 19%. En la fase de consolidación de las nuevas empresas los emprendedores en esta franja de edad son más de la mitad, el 56%. La edad media de los emprendedores en España va en aumento y se ha situado ya en más de 38 años.

En nuestro país conviven dos realidades: por un lado, un buen número de trabajadores se han apuntado a la fórmula del autoempleo por necesidad, más que vocación, ante la difícil situación del mercado laboral.

Por otro, la de los profesionales altamente cualificados que han llegado a puestos directivos en sus trayectorias y en un momento dado deciden aprovechar para sí mismos su experiencia, conocimiento, red de contactos y el colchón financiero que han acumulado, poniendo en marcha su propio negocio. “Hay un gran talento desaprovechado, por ejemplo, en el sector de las grandes consultoras”, afirma José Manuel Casado, que dejó su posición de socio en Accenture con 52 años para crear su propia firma, 2C Casado Consulting.

Hay mucho talento desaprovechado en nuestro mercado laboral que ha salido fundamentalmente del sector bancario y las grandes consultoras

También en el sector financiero se ha vivido, y parece que se seguirá viviendo, una situación similar. Inmobiliarias que venden pisos embargados por la banca, consultoras que orientan a los bufetes de abogados en asuntos financieros o asesorías en banca de inversión y gestión de activos o en cambio de modelos de negocio, son algunas de las empresas creadas por antiguos profesionales del sector financiero que se establecen por su cuenta.

Paco Gimena, un exdirectivo del sector turístico metido a business angel y emprendedor a sus 51 años, afirma que “soy la envidia de mis amigos, que me dicen que he rejuvenecido. Y me estoy encontrando cada vez más personas con experiencia que están cansadas de una gran organización y tienen la valentía de dejar su puesto, al que te ata muchas veces un buen salario, para ponerse a trabajar por su cuenta”.

Pilar Jericó, socia directora de Be Up, piensa que estamos perdiendo mucha capacidad profesional en las empresas con el criterio de enaltecer la juventud y piensa que emprender es una de las posibilidades para los mayores de 50 años para aprovechar su futuro laboral.

El mito de la edad en Silicon Valley
En la creciente economía digital que está determinando el mundo de los negocios, suele asociarse la imagen de los emprendedores de éxito con la de jóvenes muy brillantes y precoces que encontraron la pócima mágica a muy temprana edad y se convirtieron rápidamente en multimillonarios al tiempo que aparcaban o abandonaban sus estudios en prestigiosas universidades.

Ahí están las populares historias personales de Marc Zuckerberg, creador y presidente de Facebook con sólo 19 años y que se convirtió en el multimillonario más joven de la lista de fortunas mundiales que publica anualmente la revista Forbes.

El venerado Steve Jobs, cofundador de la fábrica de éxitos Apple, recientemente fallecido. Este célebre californiano puso en marcha esta empresa hoy multimillonaria junto a un amigo de la adolescencia, Steve Wozniak, en el garaje de su casa con sólo 21 años y después de haber abandonado sus estudios.

La mayoría de los emprendedores de éxito en las industrias de más rápido crecimiento en EEUU monta sus empresas cumplidos los 40 años

Zaryn Dentzel, uno de los cofundadores de Tuenti, la principal red social de origen español. Otro californiano que llegó con 15 años a un pueblo de Extremadura en un programa de intercambio para aprender español, y a los 23 terminó montando esta red adquirida por Telefónica por 72 millones de euros.

También Bill Gates y Paul Allen fundaron Microsoft cuando tenían 20 y 22 años respectivamente. Michael Dell creó la multinacional que lleva su apellido a los 22.

Sin embargo, ahí está también el caso de Arianna Huffington, que fundó su innovador Huffington Post a los 54 años, por ejemplo. A pesar de que los jóvenes cerebritos dominan la primera plana mediática, la mayor parte de los emprendedores de éxito en doce sectores de rápido crecimiento pusieron en marcha sus compañías habiendo alcanzado ya los 40 años, según un estudio coordinado por Vivek Wadhwa, director del Center for Entrepreneurship and Research Commercialization de Duke University y columnista de The Washington Post.

En esta investigación se han analizado más de 500 casos de empresarios de éxito en Estados Unidos: había el doble de emprendedores con 50 años que con 25, y también doblaban los de 60 años a los de 20, poniendo en cuestión el mito del joven en su garaje de casa.

La pasión pone tu negocio en la cresta de la ola

expansión 9 abril 2012

Tres emprendedores que aman el deporte, el mar y los nuevos proyectos colocan en el mapa playas y lugares singulares, y consiguen que allí prosperen empresas.

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“Descubre lo que amas para montar tu empresa y tendrás un argumento de éxito”. Este consejo inicial que han recibido muchos emprendedores antes de iniciar su proyecto podría haber sido lo que impulsó a tres apasionados de los deportes, del mar y de los nuevos negocios.

Uno de ellos es Javier Herráiz “Oru”, auténtico waterman apasionado del kitesurfing, los viajes, el golf y el estudio de nuevos mercados.

Iván Belmonte, ingeniero de sistemas, es el alma tecnológica de Spotfav, la plataforma que informa en tiempo real sobre las condiciones meteorológicas de lugares singulares (spots) en los que los usuarios pueden practicar sus deportes y actividades favoritas. Se trata de una herramienta que permite planificar viajes y que cuenta con estaciones meteorológicas y cámaras de alta definición en cada lugar escogido.

Red social
Todo ello bajo el criterio de una red social en la que los usuarios comunican las condiciones de esos puntos geográficos singulares. Basta con registrarse para reseñar tu playa, por ejemplo, y convertirla en un nuevo spot en el que puede haber una cámara.

De esta forma, en la red se empiezan a activar los votos. Cuando se ha creado una audiencia previa suficiente, Spotfav pone la cámara en ese spot, que se incorpora definitivamente a la comunidad.

Miguel De Lucas, el tercero de los socios, explica que este proyecto, que comenzó en vivo el pasado 20 de enero, ha requerido 150.000 euros de inversión inicial. Miguel tiene experiencia profesional en multinacionales como McDonalds y Shell, y ha sido socio de Javier Hidalgo. No en vano fue fundador de Pepeworld y posteriormente ha creado Bytheface junto con uno de los socios de Tuenti, una empresa de cuponeo al estilo de Groupon.

Este emprendedor en serie explica que “en el origen de Spotfav está el hecho de que, al investigar acerca de cómo se informa la gente para hacer previsiones meteorológicas, descubrimos que las cámaras web tenían una calidad pésima, y era casi imposible encontrar una justo donde quieres ir”.

Existen proyectos similares en estados Unidos, como Surfline USA o Coastal Watcher, pero este último no cuenta con una red social detrás.

De Lucas asegura que Spotfav “es un negocio que crea empatía con las necesidades del usuario final”.

En cada spot, la compañía proporciona un portal de ofertas para restaurantes, chiringuitos u hoteles. Además, se genera un banner para que al pinchar se descarguen los descuentos.

Los usuarios dejan sus datos para el negocio que compra la publicidad y se activa una base de datos de clientes y la posibilidad de que los establecimientos puedan comunicarse de forma gratuita con ellos.

Al mal tiempo, buena empresa
· Las estaciones de esquí deben tener muy en cuenta tendencias sociales como la ‘tiranía de la transparencia’. Si antes muchas de ellas exageraban o mentían acerca de las condiciones meteorológicas o el estado de sus pistas, esto ahora resulta harto difícil con los servicios que prestan compañías basadas en el ‘crowdsourcing’ como Ski Report, que ofrece a los amantes de los deportes de invierno informes detallados y actualizados en tiempo real en los que intervienen los propios usuarios expertos e interesados en estas actividades. Los consejos se extienden a 700 áreas de todo el mundo.

· Es evidente que el poder del ‘crowdsourcing’ puede ayudar a paliar los fallos en las predicciones meteorológicas. Al menos esto es lo que busca Weddar, que utiliza la sabiduría de las masas –y también la geolocalización– para lograr la eficacia. Se trata de una herramienta apropiada para predicciones meteorológicas locales, muy pegadas a las necesidades específicas de quienes utilizan estos servicios de información. Así por ejemplo, un usuario de las afueras de una ciudad concreta puede conocer el tiempo que hace en el centro. Weddar ofrece mapas e informes actualizados en cuya elaboración participan los propios usuarios.

· En algunos puntos del hemisferio Norte, la vida bajo condiciones climatológicas extremas es el pan de todos los días. Solucionar las necesidades cotidianas de esta gente supone un auténtico filón para algunos emprendedores. Así lo han visto los creadores de Winter Wake-Up, que es básicamente un servicio de alarma que permite a los sufridos ciudadanos anticiparse a tormentas, nevadas o calamidades meteorológicas inesperadas que pueden arruinarle un día de trabajo.

· MediClim da una vuelta de tuerca a los servicios de alerta que tienen que ver con la meteorología. Esta compañía informa a los usuarios registrados de los cambios en la humedad del aire, las cantidades de polen, presión barométrica o temperatura que pueden influir en la salud. Los pacientes que sufren asma, alergias, artrtitis u otras dolencias son los clientes típicos de este servicio.

Emprendedores que reinventan la educación

Expansión 9 de abril 2012

Es uno de los sectores de futuro señalados por los ‘gurús’, con una demanda cada vez mayor en el mundo desarrollado. En torno a la formación surgen nuevas oportunidades de negocio. Son firmas que prestan servicios que cambian el modelo educativo que conocemos.

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La industria de la formación es señalada por los expertos como una de las de mayor crecimiento en la sociedad del conocimiento. En este ámbito operan colegios, universidades y escuelas de negocios privadas, consultoras especializadas en formación para empresas, centros de enseñanza de idiomas, preparadores de oposiciones, y todo tipo de academias presenciales.

Pero el desarrollo de la red ha supuesto, como en tantos otros ámbitos ligados al conocimiento, la explosión de multitud de oportunidades de negocios ligadas a distintos tipos de portales especializados, herramientas tecnológicas o plataformas virtuales que ofrecen todo tipo de servicios relacionados con la formación. Es el caso de los portales españoles especializados en la búsqueda de cursos, como Emagister, Aprendemas, Tumaster o Educaweb, fruto de la que se podría considerar una primera etapa de desarrollo ya madura. Una especie de agregadores de la oferta que canalizan a los candidatos hacia los centros de formación.

Pero en los últimos años, el boom de las redes sociales y el creciente impacto de la red en general y de Google en particular en el mundo empresarial han multiplicado las posibilidades para los emprendedores.

Nueva era
El éxito del fenómeno de las compras colectivas ha tenido su reflejo en el sector. En Estados Unidos triunfan las plataformas que conectan la oferta de formación impartida por toda clase de profesionales con los demandantes. Es el caso de Skillshare. En España, una iniciativa similar es Floqq, una suerte de plataforma de crowdlearning para poner en contacto personas que quieren aprender algo, con personas a su alrededor dispuestas a enseñarlo.

También están proliferando en Estados Unidos sitios web que tratan de organizar y clasificar las experiencias de los usuarios de los servicios de formación, una opinión inestimable que todos buscan cuando se trata de elegir universidad, colegio para los hijos o escuela de negocios para hacer un máster. Rate My Professors es una firma norteamericana en la que 13 millones de estudiantes generan comentarios sobre un millón y medio de docentes de 13.000 centros de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Con esos juicios de los usuarios, la web elabora cada año rankings con los maestros mejor valorados por el público. La misma idea es la que ha dado origen también a sitios similares como Unigo, Yollege y College Prowler.

Otra de las tendencias en auge es la aplicación de los juegos a la educación. Gamelearn es una empresa española que desarrolla videojuegos propios para entrenar las habilidades profesionales en el personal de las empresas. Didáctica Digital es otra firma que desarrolla recursos educativos digitales, basados en la motivación como herramienta de aprendizaje, nacida en el parque de innovación e incubadora de start ups tecnológicas de La Salle Barcelona.

FLOQQ: El creciente poder del consumo colaborativo
Jóvenes, emprendedores, comprometidos y sobradamente preparados, en España y en Estados Unidos. Es lo que une a estos cinco precoces empresarios a los que el destino ha ido uniendo hasta dar forma a Floqq, una plataforma online que trata de casar las demandas de formación de los usuarios con los mejores expertos en cada materia para democratizar una formación de nivel en pequeñas píldoras que resuelvan necesidades muy concretas y siempre ligadas a la empleabilidad en el mercado. Pero como muchas cosas en esta azarosa vida, la pequeña historia de Floqq es una concatenación de casualidades que en este caso no comenzaron en un garaje, sino en un gimnasio.

Carlos González de Villaumbrosia, un ingeniero informático e industrial madrileño de 27 años, conoció a Álvaro Sanmartín, ingeniero de telecomunicaciones de 26, haciendo ejercicio en un local de este tipo, y comenzaron a fraguar una amistad que les llevó a plantearse juntos su futuro profesional. Pero como a muchos emprendedores, no les satisfacían las ofertas de empleo convencionales y comenzaron a imaginar apuntando en una servilleta de una cafetería cuál sería su trabajo ideal en el futuro. Como tampoco les llenaba la formación práctica que habían recibido en la universidad, pensaron que serían felices organizando eventos en los que expertos sénior en distintos campos transmitieran de primera mano su experiencia a un público junior como ellos. Y así nació NetDay, su primera empresa, que llegó a organizar diez eventos en distintas ciudades de nuestro país. Entonces Carlos se marchó a California para cursar un MBA en Berkeley y conoció a Tanja Lau, una titulada alemana en ‘management’ de 26 años con la que exportó su evento a San Francisco. También allí conoció a su tercer socio, Álvaro Zamácola, otro madrileño de 25 años que se marchó a hacer prácticas a Wall Street y terminó organizó un NetDay junto al último de los socios de Floqq, Álvaro Noaín, al que conoció en el sector bancario de Nueva York.

“Nos divertimos mucho y vimos que teníamos una oportunidad de negocio en España trasladando una tendencia que está arrasando en Estados Unidos, que es la demanda online de pequeños cursos de todo tipo que es respondida por expertos en la materia dispuestos a transmitir su experiencia”. Entre los cinco han invertido 125.000 euros en Floqq y tienen en mente abrir una ronda de financiación para exportar su modelo de negocio a otros países. Cuentan con 2.000 usuarios registrados interesados en formarse, con 200 expertos para dar respuesta a sus necesidades y con una plantilla de cinco empleados además de ellos mismos, que están al pie del cañón en esta innovadora plataforma de consumo colaborativo que factura el 15% de los precios de las matrículas que se realicen a través de este particular sistema.

STUDY 2 GETHER: El mundo ‘2.0’ llega a los colegios
Una plataforma de gestión para los centros educativos, con aulas virtuales en las que cada profesor puede colgar sus materiales y apuntes o poner exámenes; los padres pueden solicitar tutorías, crearse alertas para conocer cuándo tienen pruebas escritas sus hijos, los deberes que les han puesto, sus calificaciones o consultar ejercicios con los que ayudarles en los estudios;y los colegios pueden organizar sus procesos internos, gestionar su información, su conocimiento y sus procesos de calidad, establecer los canales de comunicación entre sus docentes, estudiantes y familias, e implementar entornos colaborativos.

Es la idea de Javier Mateos, un leonés de 45 años de edad que se ha pasado media vida emprendiendo y otra media como consultor y que ahora pone en marcha su último proyecto, Study 2 Gether. Licenciado en Derecho, más en dirección financiera y en dirección internacional de recursos humanos y nuevas tecnologías, este profesor de la escuela de negocios ESCP Europe, tuvo sus primeras prácticas como becario en Sodexo y su primer empleo en Mapfre Vida, pero pronto puso en marcha su primera empresa, una consultora de recursos humanos en su León natal. Después de cinco años la vendió y se trasladó a Madrid para fichar por Soluziona, abriendo una etapa en las grandes consultoras que le ha llevado también a KPMG y Matchmind. Tras la compra de ésta última por Telvent, decidió “volver a poner en valor mi experiencia” y creó Think & Go! una consultora estratégica, de recursos humanos y procesos, de la que ahora ha nacido una nueva compañía, la mencionada herramienta tecnológica para la gestión de centros educativos, Study 2 Gether. Con una inversión de 1,55 millones de euros, Mateos, que lidera el proyecto con un 75% de la propiedad junto a otros cuatro socios, lleva trabajando dos años en el desarrollo de esta plataforma, que ya utilizan colegios madrileños como el Trinity College, el Bérriz y el Bosque Real College.

La empresa cuenta ahora con seis empleados, espera facturar 600.000 euros en el presente ejercicio, se encuentra en plena ronda de financiación y ha firmado acuerdos de distribución para expandirse por el territorio nacional y más allá de nuestras fronteras, con el objetivo en el horizonte de entrar en el mercado estadounidense. “Es un país en el que están mucho más extendida que en el nuestro la gestión tecnológica del conocimiento de los centros. Pero creo que tenemos posibilidades de éxito allí porque aportamos una novedad no habitual, que es la adaptación de las mejores prácticas de gestión empresarial a este tipo de instituciones, como la evaluación de la calidad a través del modelo EFQM, la gestión de las redes sociales, de la reputación online y de la responsabilidad social corporativa”. En esta primera fase, el producto ha sido especialmente adaptado a los colegios, pero los planes de Mateos pasan por implementarlo en el futuro también en universidades y escuelas de negocios.

Los valientes de la crisis: emprender en plena tormenta

Publicado el 09-06-09 , por G. Escribano

A base de ingenio y osadía, estos emprendedores han montado su propio negocio en lo que va de año. Algunos proceden de sectores tan modernos como la eficiencia energética, o tan antiguos como la agricultura. Conózcalos.

No se conocen, pero tienen una historia en común. Son los emprendedores que han iniciado su negocio en lo que va de 2009. Son los valientes de la crisis, los que han creado una empresa durante la que se considera la peor recesión económica desde la Segunda Guerra Mundial.

Han olfateado el mercado, han reunido un puñado de argumentos que plantear en un banco y han diseñado un plan de negocio a prueba de bombas financieras. Y, sobre todo, han reunido el valor suficiente para lanzarse en un momento delicado, contra viento y marea.

“La ciudad es nueva, la empresa es nueva, el mercado es nuevo y los clientes son nuevos”

«Llevo diez años en el Kurdistán iraquí. Llegué aquí como profesora invitada y me quedé», cuenta María Sancho, directora de Gulispania. «Tras la caída de Sadam Hussein, me llamaron para elaborar un estudio de viabilidad para la mejora de la tecnología agraria. Aquí la producción propia no pasaba del 5%», cuenta esta doctora en Relaciones Internacionales por la Sorbona. Entonces, Sancho concibió una idea y comenzó a luchar por ella: exportar tecnología agraria a un país recién devastado por una dictadura y una guerra.

Oportunidad
Quien también vio una oportunidad de negocio fue Menchu Moreno. «Me vine a Madrid hace menos de un año y decidí, aprovechando el cambio de vida, montarme mi propio negocio de publicidad y márketing», cuenta esta empresaria originaria de Somontano de Barbastro. «La ciudad es nueva, la empresa es nueva, el mercado es nuevo y los clientes son nuevos», relata Moreno, que a pesar de tanta novedad, no duda en emprender: «¿Y por qué no? El márketing online es más económico que cualquier otro y las empresas tienen la necesidad de invertir. La crisis es la oportunidad que tienen las compañías de comunicarse de una forma más económica y segura que en los medios tradicionales».

«Pensamos que Internet era el futuro inmediato del márketing y la publicidad, y había que aprovechar nuestra experiencia anterior», explica la creadora de MM Marketing Online & Mobile, veterana de otras lides en medios de comunicación.

Mirando hacia el futuro fue como María Sancho convenció a un grupo de empresarios murcianos de la viabilidad de su proyecto de modernizar una región abandonada de Irak. «Elaboramos un plan de transferencia de tecnología agraria con el Gobierno murciano, a través del que se dio formación a los kurdos en sistemas de riego localizado y agricultura protegida con las técnicas más simples. Los resultados fueron fabulosos, lo que animó a mucha gente a ponerse a producir. Esperamos que en menos de cuatro años la producción de hortícolas locales se acerque al 30%», cuenta esta profesional que habla siete idiomas.

«Damos servicios integrales al agricultor local, y de distribución a las empresas españolas que decidan acompañarnos en esta andadura», añade Sancho.

“Existía un vacío en el mercado de los medios de comunicación universitarios”

En un mercado más complejo que el iraquí, pero con su guerra particular, Mikel Bilbao acaba de crear una nueva sociedad. «La idea es sencilla: estamos creando un pull de inversión que engloba organizaciones y empresas consultoras en Latinoamérica y España», cuenta este emprendedor, que para dar vida a Mek Forum se ha valido de las dos anteriores compañías que gestionaba. «Proporcionamos software de gestión de procesos, de calidad, o de gestión documental», añade.

En esta compañía no son muchos empleados, «porque subcontratamos el desarrollo de software y la red comercial a entidades colaboradoras de nuestro foro», dice Bilbao, que aclara que «la facturación va a ser baja, pero contamos con un plan de viabilidad para alcanzar los 100.000 euros».

«Está siendo un año muy duro para todos, pero seguimos buscando nuevos colaboradores y más capital. Ojalá que sigan apareciendo nuevos negocios, porque el espíritu está muy comprimido», afirma Bilbao, que defiende su actividad: «Si queremos que haya más productividad, todo lo que sea apoyar la gestión y las TIC es necesario».

Más allá de las tecnologías, hay viejos negocios que, con un toque de ingenio, se adaptan a los nuevos tiempos. «La idea era aprovechar la experiencia de nuestra directora, que tras muchos años de carrera, decidió emprender una consultoría», cuenta Merideé Rodríguez, estudiante de la Universidad Carlos III que trabaja para Help 4U. «Cuando elaboramos el plan de negocio y el estudio de mercado, descubrimos que podíamos ir más allá. Vimos una oportunidad en las salas de alquiler de despachos y en la formación a profesionales», afirma esta joven estudiante, que explica que «así es como nace nuestro centro de negocios».

«Al principio hizo falta una fuerte inversión, en la que pones todos tus ahorros y expones el futuro de tus hijos, pero en el camino se nos han abierto algunas líneas de crédito ICO. Nuestra directora puso también la indemnización que obtuvo al dejar su antiguo empleo», aclara Rodríguez. Y así, con grandes dosis de valor, nació la compañía.

Aire de juventud
Otro negocio antiguo, pero con aires de juventud, es el iniciado por José María Torrego. Este emprendedor de 26 años sostiene que «existía un vacío en el mercado de los medios de comunicación universitarios. Todos los diarios universitarios estaban en papel pero no en la Red, y tardaban mucho en adaptar sus cabeceras al digital. Fue cuando aprovechamos para ocupar ese nicho de mercado». Al lanzarse a por este hueco, nació http://www.elreferente.es.

«Estamos en crisis, la época no era la mejor…, pero vimos que era un sector en alza y una herramienta complementaria a las redes sociales actuales, que estaban teniendo un boom espectacular en Internet. Nuestro referente siempre fue Tuenti y quisimos ofrecer información que fuese acorde a lo que toda la gente estaba consumiendo en la actualidad: redes sociales», explica Torrego.
Por lo que respecta a la fuente de ingresos del diario, Torrego tiene algo que aportar al mercado: «Intentamos ir a contracorriente respecto al modelo tradicional de publicidad online. Nos basamos en publirreportajes y canales directos con patrocinadores».

Una muestra de que, a pesar de la crisis, las musas de los emprendedores siguen inspirando negocios.

Una lección de audacia
– Llevar tecnología agraria española al Kurdistán iraquí necesita algo más que una buena dosis de valentía empresarial.

– Entrar en el márketing móvil y online, en el que se compite con las grandes firmas multinacionales, es un ejemplo de ello.

– Un centro de negocios que ofrece formación, consultoría y hasta una sala de masajes, hace más entretenidas las reuniones.

– Un diario digital elaborado y destinado a la generación de Internet tiene todas las de ganar en un mercado en plena modernización.